lunes, 20 de diciembre de 2010

Sancocho de ácido, carbón y mercurio

Derrames de crudo

Residuos industriales vertidos al mar en las costas colombianas.

Foto: Archivo particular

Gossaín hace eco de denuncias sobre contaminación en la bahía de Cartagena y en Buenaventura.

El alcatraz que vuela entre mis sueños lleva en su enorme pico una quimera... (Walt Whitman, Hojas de hierba).

Una mañana de mayo pasado, los viejos madrugadores del pueblo de Marytown, perdido en las costas que bordean el sudeste de los Estados Unidos, se levantaron como todos los días a echarles unas migajas de pan a los pájaros marinos que merodean con mansedumbre por los patios y que se han ido convirtiendo en sus amigos.

Lo que vieron los dejó espantados: las gaviotas de cabeza negra, que son tan bellas, también tenían negro el plumaje. Del pico les goteaba una mancha babosa. No podían levantar el vuelo de la arena, con las patas hundidas en una masa de chapapote pastoso, como el asfalto cuando se derrite. Una de las gaviotas miró a la gente pidiendo ayuda.

Según cuentan los testigos, más allá de la playa, cerca del río, tres garzas morenas habían muerto con los ojos despepitados. El guiso espantoso que navegaba corriente abajo, matando todo lo que se le atravesara, era la mezcolanza de petróleo crudo de la empresa British, que cayó pocos días antes a las aguas del Golfo de México.

A esa misma hora los alcatraces de la bahía de Santa Marta, al norte de Colombia, desayunaban su ración cotidiana de buñuelos de carbón. El periodista Antonio José Caballero, grabadora en mano, esperaba en la playa el regreso de los pescadores que habían salido a trabajar temprano. Mientras aguardaba, la cámara de su teléfono celular retrató la pala enorme de un barco carbonero que arrojaba al mar el polvo negro que sobró en las bodegas.

A esa misma hora, en las playas legendarias de Juanchaco y Ladrilleros, cerca de Buenaventura, los lancheros de cabotaje que llevan carga y pasajeros por los pueblos que se arraciman en las orillas del Pacífico limpiaban sus motores preparándose para un nuevo día de trabajo. Como si fuera la cosa más natural del mundo, arrojaban al mar el contenido de unos tanques repletos de residuos de gasolina, queroseno y diésel. Un langostino magnífico, que medía un jeme, iniciaba el día tomándose su primera taza de combustible. Cuando vi la fotografía en El País de Cali me dieron ganas de echarme a llorar.

A esa misma hora, en la zona industrial de Cartagena de Indias, abierta sobre la bahía del Caribe resplandeciente, los trabajadores de una compañía empacadora se sentaron a desayunar en los comedores de su empresa. En ese momento volvieron a ver, como venía sucediendo en las mañanas más recientes, que una nata de tizne cubría la superficie del café con leche, y que una mermelada negra, tan semejante al betún de limpiar zapatos, se había pegado al pan y al queso blanco.

Entonces, no aguantaron más. Se levantaron todos, sin que nadie los hubiera convocado, y comenzaron a golpear los platos contra los mesones. La algarabía se oyó en media ciudad. Las autoridades ambientales ordenaron el cierre de un muelle vecino, que se dedica a cargar carbón a cielo raso, sin mayores precauciones ni cuidados, sin tubos cerrados ni conductores protegidos. Seis días después el muelle fue reabierto.

A esa misma hora, en la región acuática de La Mojana, que cubre un gigantesco territorio húmedo de los departamentos de Bolívar, Sucre y Antioquia, bajaban resoplando los ríos Cauca y san Jorge, que se desbordan en caños y ciénagas. El apóstol Ordóñez Sampayo, que se ha gastado la vida defendiendo de la contaminación a campesinos, cosechas y animales, apareció en la plaza de Guaranda con el dictamen médico en la mano: los doctores certificaban que los tres niños que nacieron deformes tenían mercurio en el sistema sanguíneo.

El terrible mal de Minata, como lo saben los japoneses, porque las empresas en cualquier parte del mundo, en Tokio o en Majagual, arrojan porquerías químicas a las corrientes, y primero se pudren las aguas, y después nacen degenerados los peces y los camarones, y después nacen sin ojos los niños cuyas madres, en aquellos caseríos extraviados de la mano de Dios, consumen esa agua y esos pescados.

En las cabeceras de ambos ríos, las compañías mineras, que buscan oro entre la tierra, hacen sus excavaciones con un sancocho de mercurio y ácidos. Arroyos y acequias se llevan el mazacote. Los bocachicos mueren con la boca abierta en los playones. Las espigas de arroz no volvieron a crecer.

En medio del desastre causado por las inundaciones, y como si fuera poco, las yucas harinosas de antes florecen ahora con un hongo químico a manera de cresta. El hambre campea entre los pocos ranchos que no se ha llevado el invierno. Las emanaciones de las lagunas huelen a lo mismo que huele un laboratorio de detergentes.

Hay que decir, también, que los empresarios mineros se defienden diciendo que Ordóñez Sampayo está loco. Claro que está loco: ningún hombre cuerdo expone su pellejo ni dedica su vida entera a defender a un ruiseñor, una mojarra, un plátano pintón, una mazorca de maíz o a una mujer embarazada que carga un fenómeno en el vientre.

Epílogo

Aquella mañana, cuando los pescadores de Santa Marta regresaron a la playa, el periodista Caballero los acompañó en su tarea de descamar y abrirles el buche a los escasos pescados que traían.

-¿Qué es eso? -preguntó, intrigado, al ver unas bolas negras en el estómago de un bagre.

-Carbón, amigo -le contestó uno de ellos, levantando el animal-. Pelotas de carbón. Eso es lo que comen ahora.

Caballero tomó más fotografías y se las llevó a algunos funcionarios de la industria carbonera.

-No se preocupe -le contestó el gerente-. Vamos a construir un nuevo muelle de última generación.

-No lo dudo -dijo el reportero, con una mueca de dolor que parecía sonrisa-. No lo dudo: será la última generación.

El día que Caballero me contó esa historia, y me enseñó sus fotografías, ya no sentí ganas de echarme a llorar, como la vez aquella del langostino bañado en combustible. Lo que sentí ahora fue rabia. Cuando ya no quede una sola hoja de acacia, cuando el último pulpo haya muerto atragantado con ácido sulfúrico y cuando nuestros nietos nazcan con un tumor de carbón endurecido en la barriga, entonces será demasiado tarde. Dispondremos de computadores infrarrojos de última generación, pero ya no habrá agua para beber; los celulares de rayos láser se podrán comprar en las boticas, pero el sol no volverá a salir; los niños encontrarán el algoritmo de 28 a la quinta potencia con solo cerrar los ojos, pero dentro de 20 años no sabrán de qué color era una golondrina.

Los invito a todos a ponerse de pie antes de que se marchite el último pétalo. Usen el arma prodigiosa del Internet para protestar. Hagan oír su voz. Que el correo electrónico de los colombianos sirva para algo más que mandar chistes y felicitaciones de cumpleaños. Porque, si seguimos así, el día menos pensado no quedará nadie que cumpla años. Ni quién envíe felicitaciones.

JUAN GOSSAÍN
CARTAGENA DE INDIAS


Fuente: http://www.eltiempo.com/colombia/otraszonas/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-8537180.html

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Mi deseo de navidad



Querido niño dios

Este año quiero una docena de globos de helio

para verlos volar

jueves, 9 de diciembre de 2010

Pensamientos en una tarde de diciembre


Llueve a cantaros en Cali
la música suena fuerte
las miradas se cruzan furiosas

Respiro profundo
quisiera volar
diluirme en la lluvia que corre por las calles lavando la ciudad
Quisiera eliminar la ira

Pero no soy más que una persona
y de mi no depende que el mundo gire en la dirección correcta

- Eliana

martes, 7 de diciembre de 2010

Grinch


Creo que en algun momento de nuestras vidas
todos pasamos por la etapa de repulsión navideña
Conozco casos en que este delirio se extiende por varios años
y no estoy segura si décadas

Hoy entre velitas y totes comienza legalmente diciembre
♫ con su alegría mes de parranda y felicidad ♫
y yo no podría sentirme mas.... Grinch

Tanta explosión, griteria y borrachos
tanta folklorica musica navideña
la cual es imposible dejar de escuchar cuando vives junto a un billar...
Me ha parecido bastante molesto esta noche

Navidad se ha vuelto un sinónimo de alcohol, rumba, borrachera...
bueno, si, no tengo nada contra la rumba...
pero por que creen que emborracharse todos los días durante un mes
solucionara sus problemas de alguna forma

A partir de hoy se disparan la tasas de accidentes de transito por conductores ebrios,
peleas callejeras, balas perdidas, y quemados con polvora

Siii que divertido es diciembre ¬_¬

sábado, 4 de diciembre de 2010

4x30



Aunque estoy corta de palabras
creí necesario escribir sobre este mes
no se cuando volveré a estar en cuatro sitios
desde los 200 hasta los 2600 msnm en menos de 30 días...

Cali, Bogotá, Medellin, Anchicayá
Mi vida este mes ha estado volando entre ellas
No fue solo estar en ellas
fue lo que viví en cada una
y con quienes...

De Cali tengo poco y mucho que decir
allí vivo, allí nací, allí crecí,
no me alcanzaría el blog entero
mi familia, mis amig@s, mi amor...
todo!

Bogotá recibió mi yo deportista este mes
Campeonato Nacional de TaeKwon-Do
No gané nada si es lo que quieren saber
Aun soy muy nerviosa y "liviana".
Mis compañeros de Academia fueron la gran compañia
nunca había compartido tanto con ellos
y que fácil fue tratarlos, fue llevarlos...

En Medellin exploté mi yo científico
Nada menos que cinco días junto a 2500 personas
Todos creyendonos grandes mentes científicas
Tratando de arreglar este país y el mundo.
Amigos nuevos, amigos de siempre,
gente que no veía hace años
otros que siempre estuvieron y solo allí los ví.

Termino mi mes en Anchicayá,
mucho trabajo, un poco de descanso,
fuera de línea del mundo entero,
respirando paz,
viendo aves,
pensando sobre el futuro...


Y así comienza mi fin de año
Extrañando Cali y mi casa como hace mucho no lo hacía
Con ganas de compartir con los míos
y con mi amor

- Eliana

:: EN EL MUNDO A CADA RATO ::



Ví esta peli hace ya unos 4 años y marcó mi vida de tal forma que hace algún tiempo tuve un blog de 'actualidad' con ese nombre... Hoy la llevo con mucho sentimiento en la cabeza y el corazón. Me encontré su pagina oficial y aqui la dejó para compartirla con uds.